De todas las tradiciones artísticas del budismo tántrico, el arte sagrado de pintar con arena de colores figura como uno de los más exquisitos, singulares y complejos. La gira de Las Artes Místicas del Tíbet ha sido invitada a crear mandalas en museos, universidades y galerías alrededor del mundo, rompiendo récords de asistencia. Los monjes artistas usualmente completan un mandala en 5 días, aunque algunos de los más simples se pueden llevar a cabo en un día, y los más elaborados pueden requerir incluso varias semanas para ser terminados. El arte de pintar mandalas de arena tiene sus raíces en el legado de la India budista, que se remonta a más de 2 000 años.

Mandala es, una representación armónica del Universo

star en su presencia purifica la mente y otorga bendiciones para el progreso espiritual y material. Son creados para el bienestar y sanación de los seres vivos y de su entorno; se utiliza como una herramienta para volver a consagrar la Tierra y sus habitantes. Cada Mandala simboliza un acercamiento existencial y espiritual particular. El de Avalokiteshvara, por ejemplo, representa la compasión como foco central de la experiencia espiritual, mientras que el de Manjushri se enfoca en la sabiduría. Los anfitriones pueden elegir entre las diferentes cualidades de la mente iluminada, que enfatiza cada Mandala o solicitar a los monjes decidir cuál puede ser el más apropiado para su entorno.:

Mandala de Tara Verde
Mandala de Tara Verde

*Armonía * Purificación * Larga Vida *Prosperidad *Protección *Paz *Salud *Sabiduría *Abundancia *Remoción de obstáculos

La construcción del mandala da inicio cuando se trazan las líneas arquitectónicas en una base sólida o tekpu. Una trama geométrica conforma el diagrama que servirá como base para la aplicación de la arena de colores. Empleando una herramienta llamada  chakpur (conos metálicos con una pequeña abertura en la punta), los monjes aplican y trazan los símbolos y estructuras del mandala. Su construcción  se desarrolla en el curso de una semana sobre una plataforma fija, y al finalizar, este es destruído y recolectado como un símbolo de la impermanencia.

En el Tíbet a este arte se le llama “dultson kyilkhor”, traducido literalmente como: mándala de polvo de colores.

Mandala es una palabra en Sánscrito que significa cosmograma ó “mundo en armonía”. En general todos los mandalas tienen la capacidad de transformar la mente ordinaria del ser humano, en la de un ser iluminado. Quién medita en ellos puede encontrar el camino, debido a que estos describen el equilibrio primordial de las energías sutiles del cuerpo y las dimensiones de una mente clara.